vie 7a. Ord. año impar desp Pentecostés (Id=350)

Antífona de Entrada

El Señor es mi protector; Él me libro de las manos de mis enemigos y me salvó, porqué me ama.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Concédenos, Señor, que el curso de los acontecimientos del mundo se desenvuelva, según tu voluntad, en la justicia y en la paz, y que tu Iglesia pueda servirte con tranquilidad y alegría.
Por nuestro, Señor Jesucristo.
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

El amigo fiel no tiene precio

Lectura del libro del Eclesiástico (Sirácide) 6, 5-17

Las palabras amistosas multiplican el número de amigos, los labios amables aumentan los saludos.
Es bueno que no te saluden muchos; pero que uno solo entre mil sea tu amigo íntimo.
Cuando hagas una nueva amistad, vete con tiento; no te le confíes tan fácilmente, pues hay amigos que lo son por conveniencia y no fieles en el día de la desgracia.
Hay amigos que se vuelven enemigos y descubren con afrenta los motivos del pleito.
Hay amigos que te acompañan a comer, pero nunca se aparecen en la hora de las penas: cuando te va bien, están contigo, cuando te va mal, huyen de ti; si te ocurre una desgracia, cambian de actitud y se esconden de tu vista.
Aléjate de tus enemigos y sé precavido con tus amigos.
El amigo fiel es un refugio que da seguridad; el que lo encuentra, ha encontrado un tesoro.
El amigo fiel no tiene precio: ningún dinero ajusta para comprarlo. El amigo fiel es un tónico de vida. Los que aman al Señor lo encontrarán; el que teme al Señor sabe ser fiel amigo y hace a sus amigos como Él.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 118

Señor, guíame por la senda de tu ley.

Señor, bendito seas; enséñame tus leyes. En tus preceptos tengo mis delicias, jamás me olvidaré de tus palabras.
Señor, guíame por la senda de tu ley.

Ábreme los ojos para ver las maravillas de tu voluntad. Dame nueva luz para conocer tu ley y para meditar las maravillas de tu amor.
Señor, guíame por la senda de tu ley.


Señor, guíame por la senda de tu ley.

Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón. Guíame por la senda de tu ley, que es lo que quiero.
Señor, guíame por la senda de tu ley.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad: santifícanos en la verdad.
Aleluya.

Evangelio

Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos 10, 1-12

Gloria a Ti, Señor.

En aquel tiempo, se fue Jesús al territorio de Judea y Transjordania, y de nuevo se le fue acercando la gente; Él les estuvo enseñando, como era su costumbre. Se acercaron también unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: "¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su esposa?"
Él les respondió:
"¿Qué les prescribió Moisés?" Ellos contestaron: "Moisés nos permitió el divorcio mediante la entrega de un acta de divorcio a la esposa". Jesús les dijo:
"Moisés prescribió esto, debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio, al crearlos, Dios los hizo hombre y mujer.
Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa y serán los dos una sola cosa. De modo que ya no son dos, sino una sola cosa.
Por eso lo que Dios unió, que no lo separe el hombre".
Ya en casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre el asunto. Jesús les dijo:
"Si uno se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, come adulterio".
Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Que este pan y este vino que tú mismo nos das para ofrecértelos nos ayuden, Señor, convertidos en el Cuerpo y Sangre de tu Hijo, a conseguir el premio de la felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La salvación por Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Pues por amor creaste al hombre, y, aunque condenado justamente, lo redimiste por tu misericordia. por Cristo nuestro Señor.
Por Él, los ángeles y arcángeles, y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Cantaré al Señor por el bien que me ha hecho; y entonaré un himno de alabanza al Dios Altísimo.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Te pedimos, Padre misericordioso, que por este sacramento con que ahora nos fortaleces, nos hagas algún día, participar de la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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